miércoles, 24 de febrero de 2016

Cleopatra y la fascinación de Egipto.



Cleopatra la última reina de Egipto




 La joven princesa CleopatraVII, a quien hoy conocemos simplemente como Cleopatra, ascendió al trono de Egipto en el año 51 a.C. Cuando ocupó el trono tras la muerte de su padre,Ptolomeo XII, llegaba al trono con sólo 17 años. Egipto se hallaba muy debilitado, soportaba una deuda importante y padecía una inflación alta. Hacia poco que el Nilo se había desbordado causando más estragos que de costumbre. El poder político estaba en manos de Roma, y la opinión que los alejandrinos tenían de su faraón había ido empeorando hasta cristalizar en un sentimiento de hostilidad manifiesta, ira y rebelión. En esa coyuntura Cleopatra entró en escena con pie firme, e irumpió en la arena política con una personalidad fuerte, una aguda inteligencia y unos encantos femeninos que no dudó en explotar.




"Será enterrada junto a su Antonio: no habrá en la tierra
un sepulcro que guarde a una pareja tan célebre."
                                                                    Octavio César, en Marco Antonio y Cleopatra
                                                                                                  de William Shakespeare (h. 1605)          


 
 Una gran inestabilidad reinaba en Egipto cuando Cleopatra vino al mundo. Su padre, Ptolomeo XII, había llegado al poder tras el asesinato tras el asesinato del rey y la reina precedentes. Apodado Auletes ("El Flautista"), Ptolomeo XII se había rendido a los imperativos de Roma. Invirtió dinero egipcio para sobornar a Roma, cosa que enfureció al pueblo de Alejandría hasta el extremo de protagonizar un levantamiento contra él en el año 58 a.C. Ptolomeo XII huyó a la capital del Tíber, donde se congració con ciertos dirigentes poderosos que finalmente le ayudaron a regresar a Egipto y recuperar el trono.
 Una vez recobrado el poder, Ptolomeo XII castigó duramente a los alejandrinos que se habían rebelado contra él. Hizo ejecutar a su hija Berenice IV, hermana mayor de Cleopatra, porque había ocupado el trono en su ausencia. Sin embargo, el monarca parricida deseaba que fueran sus vástagos quienes le sucedieran, razón por la cual en el año 51 a.C, Ptolomeo XII redactó un testamento en el que dejaba el trono real a Cleopatra, entonces una muchacha de 17 años, y disponía que compartiese el poder con su hermano pequeño, PtolomeoXIII, que por entonces tenía unos 11. El monarca mandó custodiar el original del testamento en Alejandría y remitió una copia a Roma, solicitando a sus amigos romanos que, llegado el acaso, impusieran su cumplimiento. Fue así como a su muerte, Cleopatra VII, decimotercera en la estirpe de los Ptolomeos, se convirtió en faraón de Egipto, el último miembro de la dinastía en ocupar tal dignidad.




"Cómo amé [...] 
Transcurrió un día, y nada vi sino amor;
nació otro, y aún sólo hubo amor;
se fatigaban los soles sin mirar,
y yo desfatigado de amor.
Os vi todos los días y el día todo;
y cada día era aún como el primero,
tanto ardía en mí el deseo de más veros."
                                                          Marco Antonio en Todo por amor,
                                                                               de Jhon Driden (1677)


Girolamo Masini, 1875

"La bisabuela de mí bisabuela fue una cría negra de la gata
negra sagrada, y el río Nilo la desposó en séptimas nupcias.
Por eso yo tengo el pelo tan ondulado. Y siempre quiero hacer
lo que me place, sea o no voluntad de los dioses: se debe a 
que mi sangre lleva agua del Nilo."

                                                            Cleopatra, en César y Cleopatra
                                                                             George Bernard Shaw (1898) 
Miguel Ángel Buonaroti


Louis Gauffier

Alma Tadema



Cleopatra, 1963. Elizabeth Taylor


lunes, 8 de febrero de 2016

Neil Gaiman. Neverwhere




Permite que tu corazón sienta el sufrimiento de los demás.
                                                                                George Washinton




(...) En los años transcurridos desde su publicación, Neverwhere se ha convertido en uno de mis libros más populares: una historia sobre un joven que empieza a convertirse en un hombre adulto, acerca de alguien que se siente perdido en su propio mundo, sobre la naturaleza y el significado de las ciudades modernas. La gente se encariñó con los personjes, y siempre me preguntaban cuándo iba a recuperarlos. (Pág. 10)


 

Nunca he estado en St. John's Wood. No me atrevo
Tendría miedo de la noche infinita de los abetos, de
toparme con un cáliz de roja sangre y del batir de las
alas del Águila.

G.K.Chesterton,El Napoleón de Notting Hill




(...) Tres años en Londres no habían cambiado a Riichard, aunque sí había cambiado su percepción de la ciudad. Se había imaginado Londres como una ciudad gris, incluso negra, por las fotos que había visto, y le sorprendió descubrir que estaba  llena de color.Era una ciudad de ladrillo rojo y piedra blanca, autobuses rojos y grandes taxis negros (aunque a menudo de color dorado, o verde o granate, cosa que al principio lo desconcertó bastante), buzones de vivo color rojo y parques y cementerios de verde hierba.
 Era una ciudad en la que lo muy antiguo se disputaba el espacio con lo más vanguardista, no de forma incómoda pero sin respeto alguno; una ciudad de tiendas, oficinas, restaurantes y casas, de parques e iglesias, de monumentos ignorados y palacios nada palaciegos; una ciudad con cientos de...(Pág. 27)




(...) Pero Jessica cambió todo eso. Richard se encontró acompañándola algunos fine de semana a visitar lugares como  la National Gallery y la Tate Gallery, donde aprendió que si pasas mucho tiempo pateando museos acaban por dolerte los pies, que al cabo de un rato todos los grandes tesoros artísticos acaban mezclándose unos con otros en tu cabeza, y que exige un esfuerzo casi sobrehumano aceptar lo que le clavan a uno en la cafetería de un museo por un té y un pastelito.
-Aquí tienes tu té y tu petisú-le dijo-. Me habría salido más barato comprar uno de esos Tintorettos.
-No exageres-dijo Jessica en tono jovial-.Y para tu información, en la Tate no hay Tintorettos.
-Debería haber pedido ese pastel de cerezas-dijo Richard-. Así habrían podido adquirir otro Van Gogh...(Pág. 29)



viernes, 5 de febrero de 2016

Julián Marías (1914 - 2005) Mapa del mundo personal.


Campus Universidad Autónoma de Madrid



El ser humano vive en un mundo físico y en un mundo humano, el de la convivencia. Pero no todo este mundo es personal, sino en gran parte social o meramente psíquico. Hay formas de convivencia en las que el ser humanos funcionan y se encuentran rigurosamente como personas. Este libro intenta trazar el mapa del mundo personal, con su argumento, su historia, su dramatismo. Un mundo que no puede ser solamente descriptivo, sino narrativo.
 



Universidad Autónoma de Madrid

VII
Las fronteras

El mundo personal tiene fronteras. Más allá de su sentido inmediato y directo, las relaciones entre personas concretas que afectan a su núcleo último, a su mismidad, hay zonas en que persiste, en el límite, un contacto parcial que carece de la plenitud necesaria pero que no pierde su carácter personal. Interesa lanzar una mirada a esa cuestión, porque solo así podemos completar la configuración del mapa. (Pág.89) 

(...) Nadie lo ha expresado mejor que Francisco de Quevedo en los versos famosos:

Retirado en la paz de estos desiertos,
con pocos, pero doctos libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos
y escucho con mis ojos a los muertos.
                                                                          (Pág. 93)

 
Edificio Carrión. Hotel Vincci Capitol. Gran Vía de Madrid
  
IX
El núcleo personal de las experiencias

(...) Hay algunos aspectos en que el ser humano toma posesión de sí mismo y descubre quién verdaderamente es. Entiéndase bien, quién pretende ser, quién aspira a ser, y a última hora quién decide ser...(Pág. 120)


  

Amor personal
 Don Juan

La figura de Don Juan es compleja, más de lo que han supuesto muchos que han tratado de perfilarla. Es, por una parte, el seductor, que conquista fácilmente a las mujeres, las abandona y olvida; pero por otra es el rebelde, que desafía a la sociedad, a los padres, maridos, hermanos, a la justicia, al mismo Dios; es el jugador que se juega su vida terrena y la otra. De Don Juan se enamoran las mujeres; es problemático que se enamore él -en Zorrilla ocurre así, y todo se transforma-; hay en él una incapacidad de quedar prendado de la mujer a quien ha seducido, lo cual produce una consecuencia de decepción o descontento.
 Lo que en este contexto me interesa es la fugacidad de los amores de Don Juan, lo que René Clair llamó les amours sans lendemain. El elemento de ilusión que el amor encierra queda reducido en él a la  "conquista". La gran delicia para Don Juan es asistir al proceso en virtud del cual la mujer lo individualiza, lo considera único, se prenda de él, le abre su intimidad, se le entrega. Ahí termina la historia. El Don Juan de Zorrilla, que es el mejor, al partir los días del año por el número de sus conquistas y hallar que corresponden seis días a cada una, escasos, tiene buen cuidado de añadir: "y una hora para olvidarlas".
 ¿Mala memoria? ¿Atracción imperiosa de la seducción siguiente? Se podría pensar que más que escasez de memoria se trata de pobreza de imaginación.¿Por qué no sigue Don Juan?...(Pág. 131)
  

Taberna calle de la Bolsa. Madrid
La presencia y la figura

La fórmula de San Juan de la Cruz en el Cántico espiritual, aunque directamente referida al amor entre el alma y Dios, es un fragmento de diálogo entre esposo y esposa, y tiene un sentido humano, precisamente en el planteamiento más estrictamente personal:

Mira que la dolencia
de amor, que no se cura
sino con la presencia y la figura.
                                                             (Pág 140)


La calle de la Bolsa, antes denominada de la Leña debe su nombre a la Casa de los Cinco Gremios considerada como la primera Bolsa de Madrid diseñada por el arquitecto José de la Ballina (1750-1812). En ella tuvo su sede la Asociación para la Enseñanza de la Mujer, fundada en 1870.  


Calle de Mesonero Romanos. Madrid

(...) Con ellos puede resultar inteligible el hecho de que esta situación pueda sobrevivir a todo acontecimiento. Lo entrevió Calderón cuando, en La vida es sueño, puso en boca de Segismundo, enamorado de Rosaura, cuando todo ha desaparecido y ni siquiera está seguro de la existencia de la mujer, los versos famosos:

Sólo una mujer amaba.
Que fue verdad veo yo
en que todo se acabó
y esto solo no se acaba.
                                                 (Pág. 150)


Homenaje Valle-Inclán.  Puerta del Sol. Madrid



Autor: Julián Marías
Título: Mapa del mundo personal

Alianza Editorial, S.A.
Edición 1993

Diseño: Ángel Uriarte
Nº de Páginas: 206





Portada: Johannes Vermeer
Militar y muchacha riendo, 1658
The Frick Collection. New York


 
 

jueves, 4 de febrero de 2016

Francisco de Goya (1746-1828)


Acceso a la Sala 34, primera planta, Edificio Villanueva


La obra invitada

Francisco de Goya

Don Pedro de Alcántara Téllez-Girón y Pacheco, IX duque de Osuna

Museo Nacional del Prado
19 enero - 24 abril 2016

  
Francisco de Goya (1746-1828)
Don Pedro de Álcantara Téllez-Girón, h. 1798
Óleo sobre lienzo. 113 X83,2 cm.
Nueva York, The Frick Collection, Purchase, 1943


(Detalle)


Don Pedro de Álcantara Téllez-Girón y Pacheco, IX duque de Osuna (1755-1807), fue uno de los primeros y más eminentes patronos de Goya desde mediados del decenio de 1780. Después de su muerte, el artista trabajaría para la duquesa y sus hijos hasta 1817. El Prado conserva varias obras pintadas por Goya para los Osuna, como el retrato de la familia al completo (1785), el de la marquesa de Santa Cruz (1805) y el de la duquesa de Abrantes (1816), así como el especial Vuelo de brujas, uno de los "asuntos de brujas" de la serie que Goya vendió al duque en 1798.

Tradicionalmente fechado en torno a ese mismo año, la reciente limpieza del retrato del duque de Osuna, llevada a cabo en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York, ha puesto de manifiesto la riqueza de la técnica y el colorido de esta obra, que podría situase en un período más tardío, incluso después de la muerte de don Pedro. Si bien la moda que viste es de fines del decenio de 1790, la tonalidad oscura y la ejecución de la casaca o de las manos la acercan al tiempo de la Guerra de la Independencia (1808-1814).
La ausencia de la obra en los registros de la casa de Osuna, en los que se anotan rigurosamente las compras efectuadas a finales del siglo XVIII, hace pensar que fue encargada en un período revuelto, tal vez cuando, después de la muerte del duque y ante la invasión francesa, la familia se trasladó a Cádiz. El retrato, sin embargo, figuró en la venta de la colección Osuna en 1896, y es posible que fuera el que se cita en un inventario de la misma  de hacia 1834, como un cuadro al óleo "de medio cuerpo del duque de osuna, abuelo". Las medidas, similares a las del retrato de la duquesa de 1786 (colección particular), así como la posición del duque y la dirección de su mirada, podrían sugerir que Goya lo pintó posiblemente a partir de una miniatura y para que fuera utilizado como pareja del de la dama.


 Atribuido a Antonio Mohedano (1561/63 - 1626)
San Juan Evangelista, (Fresco)
Museo del Prado 

Proveniente de la iglesia de Santa Ana, en Lucena (Córdoba) de donde fue arrancada a finales de los años treinta, esta monumental y poderosa imagen evidencia un excelente conocimiento de la pintura al fresco, en la mejor tradición italiana, que en España contó con muy escasos ejemplos, circunscritos -descontando a los artistas llegados de Italia- al área andaluza. Procedencia: Donación de don José María garcía Jiménez en 1962





The Frick Collection. Ingres

The Frick Collection. New York

El Museo Nacional del Prado presenta una de las pinturas más interesantes de Francisco de Goya de entre las conservadas en la Frick Collection de Nueva York. El deseo de colaboración entre ambas instituciones culmina en esta exposición que forma parte del proyecto "La obra invitada" y que alcanza su undécima edición con este retrato del IX duque de Osuna. La Frick Collection es uno de los museos más destacados de New York, y las obras que guarda se cuentan entre las más significativas de los artistas representados en ella.

 
The Frick Collection

The Frick Collection

Formada a lo largo de su vida por Henry  Clay Frick (1849-1919), magnate de la industria del acero en Pittsbur (Pensilvania), con la idea de que a su muerte y la de su esposa, Adelaide Howard Childs (1859-1931), pasara a ser del dominio público, ocupó desde 1914 la mansión que el arquitecto Thomas Hasting contruyó para ellos en la Quinta Avenida de Nueva York. El grandioso edificio estaba pensado para albergar las pinturas, esculturas y objetos de artes decorativas que el magnate había adquirido y a las que se unieron las que enriquecieron la colección después de 1931.


The Frick Museum, New York







miércoles, 3 de febrero de 2016

Natsume Sóseki (1867-1916) Kokoro.



"Todo ser lleva dentro la esencia de Buda"


 
Kokoro: corazón, mente, alma, espíritu, pensamiento...
 

 
  
Cuando Sóseki comenzó la redacción de Kokoro, se planteó escribir una serie de relatos de mayor o menor extensión cuyo trasfondo sería siempre el mismo: el final de la era Meiji, marcada no solo  por la muerte del Emperador, sino también por el suicidio del general Nogi y su mujer... Dos años después del fin de la era Meiji se publicó Kokoro.

Natsume Sóseki, seudónimo literario de Natsume Kinnosuke, nació en 1867 cerca de Edo (la actual Tokio). Descendiente de una familia de samuráis venida a menos, fue el menor de seis hermanos. Cuando tenía dos años, sus padres lo entregaron en adopción a uno de sus sirvientes y a su mujer, con quienes viviría hasta los nueve años.
 
En 1884, instalado por su familia, se matricula en la Universidad Imperial de Tokio para cursar arquitectura, aunque acaba estudiando Lengua Inglesa . En 1886 traba amistad con el poeta Masaoka Shiki, que le inicia en el arte  de la composición de haikus.
Será entonces cuando adopte el nom de plume de Sóseki (que en chino significa "terco"). Tras graduarse en 1893, empieza a trabajar como profesor  en la Escuela Normal de Tokio, pero pronto, en 1895, es destinado a la lejana Escuela Secundaria de Matsuyama, en la isla Shikoku. Parte de sus experiencias en esta remota escuela rural serán recogidas en su novela Botchan que publicará en 1906.
 
Apenas un año después de haber llegado a Matsuyama, dimite de su puesto y comienza a enseñar en un instituto de la ciudad de Kumamoto, en donde conocerá a su mujer. En 1900 se le concede a Sóseki una exigua beca del gobierno japonés y se le envía a Inglaterra. En este país pasará los años más tristes de su vida, leyendo libros sin parar, deambulando por las calles y pasando miserias sin cuento. Parte de sus sombrías reflexiones sobre la vida inglesa serán publicadas años después en el diario japonés Asahi.

Regresa a Japón en 1902, con un contrato para enseñar en la Universidad Imperial de Tokio, donde sucederá al escritor Lafcadio Hearn como profesor de Literatura Inglesa.


Hakone, Japón
   
La carrera literaria de Sóseki se abre propiamente en 1903, cuando comienza a publicar haikus y pequeñas piezas literarias en revistas como Hotogisu. Pero su fama le llega con la publicación en 1905 de Soy un gato. En 1906 aparecerá Botchan que le catapulta al éxito y que se convierte automáticamente en un best-seller y en una de las novelas más leidas por los japoneses durante décadas. Sóseki escribió catorce novelas a lo largo de su vida, culminando en Kokoro, su obra maestra, publicada en 1914. Sanshiro, 1908 está considerada la novela puente entre sus dos obras capitales, y forma parte de una trilogía que se completa con Daisuke, 1909 y La puerta, 1910.
 
Natsume Sóseki murió en Tokio en 1916 a los 49 años de edad a causa de una úlcera de estómago. En 1984, y en homenaje a su fama y trascendencia, el gobierno japonés decidió poner su efigie en los billetes de mil yenes.


 

Autor: Natsume Sóseki
Título original: Kokoro: Sensei no Isho

Traducción: Yoko Ogihara y Fernando Cordobés
Introducción: Fernando Cordobés

Editorial: Impedimenta
Edición: 2015

Diseño y coordinación editorial: Enrique Redel
Imágen de cubierta: Keika Hasegawa
Nº de Páginas: 296  
  


"Ars longa, vita brevis"
                                                                 Hipócatres                      

Keika Hasegawa. One hundred chrysanthemum, 1893