lunes, 29 de junio de 2015

El Jardín de Parque Florido.


Entorno al Museo Lázaro Galdiano

Museo Lázaro Galdiano

El Palacio promovido por el coleccionista de arte, bibliófilo, editor y financiero José Lázaro Galdiano (Beire,1862-Madrid 1947) y su esposa, la argentina Paula Florido Toledo, con el fin de establecer su residencia particular en Madrid, tras su matrimonio en 1903. Confiados en el prestigio alcanzado por José Urioste en la Exposición Universal de París de 1900 con su pabellón español, decidieron encomendarle los planos de su residencia, la cual habría de seguir la traza y estilo neoplateresco de aquel.
 


El jardín de Parque Florido debe entenderse como una repetición formal de los principios expuestos  en los tratados de jardinería de finales del siglo XIX, como una derivación del estilo paisajista que se impuso en el siglo XVIII adaptando lo que los franceses llamaban un "hôtel de ville" al clima madrileño y al gusto isabelino. El parque representa una pieza esencial no sólo por su trazado sino también por ser uno de los pocos conjuntos de palacete y jardín que ha sobrevivido hasta nuestros días en la capital.


Fechado el proyecto en enero de 1904, finalmente no pudo materializarse por falta de acuerdo entre el arquitecto y su cliente lo que motivó su sustitución por Joaquín Kramer, ligado a comitentes de mendicidad avanzada como Federico Fliedner y Francisco Giner de los Ríos. Manteniendo la concepción general del proyecto de Urioste y asumiendo las continuas modificaciones ordenadas por Lázaro, los nuevos planos pudieron concluirse nueve meses después, comenzándose las obras inmediatamente, con la colaboración de José Lorite, sobrino de Kramen.
 


En su diseño intervino Alfonso Spalla, ilustre paisajista de origen turinés que estudió en el jardín botánico Kew y en la Escuela de Horticultura de Versalles antes de instalarse en Madrid. Spalla realizó en Parque Florido un jardín mixto en el que se combinaba la rigidez de trazados de gusto francés, la sinuosidad del gusto naturalista inglés y la herencia jardinera isabelina, creando un jardín de líneas suaves y trazado sencillo organizado en torno al edificio principal que se asienta en el centro de la parcela, estableciéndose unas vías principales de comunicación entre el palacete y las entradas desde las calles Serrano y Claudio Coello.


Cansado de las exigencias del promotor, Kramer también abandonó en 1906, asumiendo la dirección facultativa a partir de entonces el arquitecto barcelonés Francisco Borrás, quien ya había trabajado antes para aquel, realizando el edificio colindante donde se ubicaba la sede de su editorial La España Moderna.




El volumen del Palacio, denominado Parque Florido, en honor de la esposa de Lázaro, tiene planta rectangular, alrededor de un patio cubierto, al que se adosa un pórtico y en el extremo opuesto una torre, donde Urioste había previsto alojar la escalera, pero Lázaro decidió desplazarla para colocar en ella tres hermosas salas.



Al exterior, toda la costosa decoración plateresca fue eliminada, optándose por un vocabulario más clásico e intemporal. El edificio, con sus valiosas colecciones de arte y bibliofilia, fue donado al Estado español por José Lázaro Galdiano.
Creada la fundación Lázaro Galdiano en 1948, la antigua residencia se convirtió en museo, siendo inaugurado en 1951, aunque su nuevo uso exigió una adecuación del interior encargándose las obras al arquitecto Fernando Chueca, quien también llevó a cabo una profunda reforma de la sede de La España Moderna, para servir como edificio institucional, dotándolo de auditorio, sala de exposiciones temporales, instalaciones de biblioteca y archivo y oficina de la revista de arte Goya.



El jardín posee una gran riqueza de especies arbóreas, que incluyen palmeras, coníferas y frondosas, entre las que destaca un gran almez (Celtis australis) y el característico plátano de sombra podado en candelabro.
En el recorrido del jardín están instaladas algunas piezas de la colección de escultura como los bustos de emperadores o la estatua de una nereida.




La decoración de Parque Florido

Llegada la hora de decorar el palacio, es decir, de preparar el escenario de su vida familiar y pública, Lázaro confió los trabajos a Manuel Castaños, quien llevo a cabo la ornamentación de cornisas y sobrepuertas, y a Juan Vancell, que se ocupó del encasetonado clásico del pórtico de la fachada principal, dejando a cargo de especialistas franceses las imitaciones de mármoles y maderas. Todo ello se hizo con diseños y dirección del arquitecto Francisco Borrás, quien, en perfecta sintonia con los propietarios, empleó formas renacentistas en los salones de la planta noble y un estilo Luis XVI, más luminoso y a la moda en las habitaciones de la planta primera, donde la familia hacia la vida. Las colecciones artísticas reunidas por Lázaro, ya muy nutridas entonces, se distribuyeron en las estancias de ambos pisos, armoniosamente integradas en la decoración general.



Manuel Carrillo (México 1906 - 1989).




Museo Lázaro Galdiano


Manuel Carrillo

Mí querido México



Obras de la colección Bank of América Merill Lynch

Manuel Carrillo, Mi querido México muestra 28 fotografías delicadas y evocadoras procedentes de la colección Merill Lynch del Bank of América. Originalmente comisariada por el Museum of Latin American Art (MOLAA) de los Ángeles, la exposición muestra la calidez de la personalidad de Carrillo y su amor por los temas tratados. Las interpretaciones poéticas de la vida cotidiana de México revelan su preocupación por la relación del hombre con la naturaleza, sirviendo así mismo como documento social. Su mirada descubre un autor modernista en busca de una identidad nacional, durante las décadas que sucedieron a la revolución mexicana de 1910-1920.

Conocido a ambos lados de la frontera cómo "El Maestro Mexicano", Manuel Carrillo nació en la ciudad de México en 1906 y se mudó a Nueva York  en 1922, donde realizó diversos trabajos antes de regresar a su país en 1930. Trabajó durante 36 años como agente local de la compañía Illinois Central Railroads en la oficina de México DF hasta su jubilación.



No fue hasta los 49 años, en 1955, que Carrillo se implicó seriamente en la fotografía, cuando se unió al Club Fotográfico de México y a la Photographic Society of América. En 1960 tuvo lugar en Chicago su primera exposición, Mi Pueblo, que mostraba la vida cotidiana del México rural. Su obra alcanzó un rápido reconocimiento al tiempo que producía una cantidad prodigiosa de fotografías, que fueron mostradas en México, los Estados Unidos, Inglaterra, China, Hong Kong, Rumanía, Francia. Carrillo falleció en la ciudad de México en 1989.


A mediados del siglo XX se revelaba en el paisaje sociopolítico del México postrevolucionario un gran cambio y esfuerzo con el fin de establecer una identidad cultural mexicana unificada. Los fotógrafos ayudaron a formar un lenguaje visual que contribuyó a reforzar y definir el carácter nacional y, en concreto, el imaginario de Carrillo fue una fuerza que sirvió para reflejar cómo México se veía a si mismo y cómo era percibido por el resto del mundo. Carrillo basa sus obras en las de su predecesor Manuel Álvarez Bravo, la protegida de éste, Graciela Iturbide y otros fotógrafos de renombre estadounidenses tales como Paul Strand, Edward y Brett Weston que residieron en México en aquella época. Estos fotógrafos se codearon y trabajaron junto con Frida Kahlo, Diego Rivera y otros artistas mexicanos influyentes.



El resultado es un mestizaje entre artistas mexicanos y estadounidenses que enriqueció el campo de la fotografía de innumerables maneras. Mi querido México incluye, de esta forma, 21 obras de estos fotógrafos importantes entre los que se incluyen a Ansel Adams y Edward Steichen, cuya producción contribuyó a dar forma a la estética y política de la obra de Manuel Carrillo.




viernes, 26 de junio de 2015

Ana de Alvear, "Memento Mori".



Museo Lázaro Galdiano
 




Ana de Alvear presenta la exposición "Memento Mori" en el Museo Lázaro Galdiano de Madrid, en la que se recupera el género del bodegón desde el hiperrealismo fotográfico y la técnica del dibujo para representar naturalezas muertas compuestas por peluches, flores de tela y plástico e insectos de porcelana y terracota, entre otros elementos.

Ana de Alvear. Bodegón del salmón.

"De lo que se trata es de cuestionar todos los arquetipos -ha explicado la artista-  ¿El peluche sirve solo para jugar? Evidentemente no, también sirve para denunciar el maltrato infantil, lo que se está haciendo en Internet con la juventud...".

Ana de Alvear. Bodegón del té.

Para ello, ha explicado que el hiperrealismo fotográfico ofrece el "juego" de hacer pensar al espectador que se trata de una fotografía cuando en realidad es un  dibujo. "Vuelve a cuestionar tu arquetipo y te hace plantear hasta donde puede llegar el dibujo, igual que usar un bodegón, que parece que se hacia antiguamente y que es algo que no se puede extrapolar a la época actual".


Ana de Alvear

Memento mori (recuerda que morirás) es una exposición de dibujos de Ana de Alvear en el Museo Lázaro Galdiano en que se reflexiona sobre la percepción de la realidad y su carácter efímero, recreando con técnicas modernas los bodegones y las vanitas, un género pictórico que se remonta a la antigüedad y que tuvo su máximo esplendor durante los siglos XVII y XVIII.


Ana de Alvear


miércoles, 24 de junio de 2015

A la luz de la seda.





Viajo desde Alcobendas a Madrid en la línea 10 metro cercanías y me bajo en la estación Gregorio Marañón para visitar el Museo Lázaro Galdiano, situado en la calle Serrano, 122. 28006 Madrid.



Una mañana soleada que mi amiga Pilar aprovecha para hacer fotos como esta.


La colección de tejidos nazaríes del Museo Lázaro Galdiano y del Museo de la Alhambra es la protagonista de la exposición de la Fundación Lázaro Galdiano "A la luz de la seda". Una muestra que pone en valor estas maravillosas y desconocidas telas de la España musulmana que rodearon la vida medieval de la península.

Cinturón de boda con decoraciones de estrella.

El objetivo del proyecto A la luz de la seda es poner de relieve la importancia de unos tejidos e indumentarias realizadas en la España musulmana, y especialmente en el tiraz del Reino Nazarí de Granada que, pese a haber sufrido múltiples avatares, han conseguido conservarse hasta nuestros días. La Alhambra fue el centro productor por excelencia y referente en la creación de estas bellas creaciones que gozaron de gran difusión en la época.

Velo de novia.


 

Para Amparo López, Coservadora-jefe del Museo Lázaro Galdiano, A la luz de la seda pretende poner de relieve la importancia de una parte de nuestro patrimonio poco conocida e insuficientemente valorada. Estas colecciones de sedas y tejidos islámicos, entre las que destacan las nazaríes, están conformadas por fragmentos y retazos exquisitos y delicados, únicos no solo por su belleza sino por la complejidad de la técnica empleada en su ejecución y por los escasos restos que han llegado hasta nosotros.

Tira de lizo bordado. Granda siglo XV. Lino, seda y entorchados de oro y plata.

Bordado granadino. Granada,s.XIV-XV. Hilos de oro, plata y seda bordados.

El proyecto, que también incluye una muestra en el Museo de la Alhambra y un libro con los catálogos razonados de las colecciones textiles de ambos museos y una selección de obras del Instituto Gómez Moreno de la Fundación Rodríguez Acosta, cuenta con un audiovisual interactivo con mapa de localización en la península de los restos textiles de este periodo en una treintena de instituciones y un documental sobre el único telar de tiro hispanoárabe que se conserva en el mundo y se encuentra en la ciudad de Fez: Dar-al-tiraz.


Tejido con águilas y dragones afrontados
Lucca Siglo XIV
Lampás de seda brochado de oropel


Tejido nazarí con escudetes y leones
Periodo nazarí. Muhamad V. Siglo XIV
Lampás de seda y oropel


La Alhambra fue el centro productor de referencia, a pesar de que sus fondos proceden del mercado del arte de los siglos XIX y XX. Y la Fundación Gómez Moreno, a través de su colección, ofrece la visión y el modo de trabajar del que fue el primer estudioso español de esta materia, quien además fue el afortunado descubridor de las tumbas reales del Monasterio de Las Huelgas.

El Museo Lázaro Galdiano, creado por un coleccionista erudito de los siglos XIX y XX, aporta la valoración estética de las obras y la sistemática búsqueda de los restos hasta conseguir una de las colecciones más importantes. 

lunes, 22 de junio de 2015

Rosario Weiss (1814-1843).


Museo Lázaro Galdiano

Museo Lázaro Galdiano
 Calle Serrano, 122
28006 Madrid


 

Rosario Weiss

Dibujos de Rosario Weiss en la Colección Lázaro Galdiano

Rosario Weiss Zorrilla, hija de Isidoro Weiss, hijo de un comerciante de joyería de origen alemán, y Leocadia Zorrilla Galarza, hija de comerciantes y emparentada con la familia política del hijo de Goya. Entre 1820 y 1821 pasó a vivir, junto con su madre y hermano Guillermo, con Francisco de Goya en la Quinta del Sordo; en 1824, cuando este último dejó Madrid y se exilió en Burdeos, la niña continuó viviendo en Madrid con su madre unos meses más, mientras tanto comenzó a recibir sus primeras lecciones artisticas bajo la dirección del arquitecto Tiburcio Pérez Cuervo, que le enseñó a utilizar el difumino y la tinta china utilizando como modelo dibujos de Goya. En septiembre de ese mismo año llegaba a Burdeos acompañada de su madre y hermano. De este período se conocen algunos detalles, por las cartas de Leandro Fernández de Moratín, que confirman su educación en el dibujo y la música.




 En 1828, tras la muerte de Goya, la situación económica de su madre se vio muy afectada, aunque continuaron residiendo en Burdeos y allí siguió recibiendo lecciones de dibujo y pintura con un miembro de la familia Vernet, posiblemente François, con quien comenzó a utilizar el color al óleo. También asistió a la escuela gratuita de Pierre Lacour, pintor discípulo de David, donde aprendió a litografiar. En 1830 se fecha la litografía El genio de la libertad, cuyo tema era un homenaje a Francisco Espoz y Mina, en cuyo ejercito militaba su hermano Guillermo. Tras la amnistía decretada en 1832 para todos los que habían cometido delitos contra el monarca Fernando VII muchos liberales regresaron a su patria, Rosario, junto a su madre y hermano, esperó hasta el mes de junio de 1833, instalándose en Madrid. Durante estos primeros años como pintora en Madrid, sólo se la conocen copias de cuadros del Museo del Prado y de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Mujer leyendo



Al tiempo, se incorporó a las actividades del Liceo Artístico y Literario el mismo año de su creación, en donde tenía el número de socia, 221; esta agrupación fue símbolo del movimiento romántico de la corte liberal y había sido fundado en 1837 por José Fernández de la Vega. En ella participó la pintora desde sus primeras reuniones hasta 1841, su labor se ve reflejada en algunas de las sesiones de "competencia"junto a pintores de su época, haciendo retratos a lápiz y litografiados de muchos de sus individuos e incluso alguna de sus obras sirvió de ilustración en la revista del Liceo, como La pasiega (1838). También participó en las exposiciones de esta institución con obra original y con copias de Goya que, más tarde, fueron compradas por la Reina Gobernadora (1839), y en 1840, con motivo de la exposición a beneficio del pintor Esquivel, donó dos dibujos.

Guillermo Weiss, 1842

Desde su regreso a España estuvo ligada a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, participando en las exposiciones de 1834 con copias de Murillo Y Goya, en 1835 con la copia de La rendición de Breda de Velázquez y un retrato de Van Dyck, volviendo a exponer en 1836 y 1837 con copias de Velázquez y Goya. En abril de 1938 solicitó ser académica de pintura y la institución la examinó de los ejercicios reglamentarios obligatorios.

Este nombramiento de académica de mérito le debió de ayudar en su al puesto de maestra de Dibujo de Isabel II y su hermana la infanta Luisa Fernanda, que le fue concedido en 1842. Esta elección se inscribe dentro del clima liberal impuesto por el gobierno, que nombró preceptor de Isabel II a Agustín de Argüelles, quien debió interceder para este nuevo puesto para Rosario Weiss. Poco tiempo tuvo para ejercerlo, ya que, con la salud muy deteriorada, murió al año siguiente.

Alegoría de la atención.

 Toda su vida estuvo teñida, hasta muy recientemente, de una polémica aureola romántica por la sospecha de haber sido hija ilegítima de Goya, aunque no haya ningún dato documental que lo confirme. Pintora mediocre, de escasa producción, fue siempre más conocida por su relación con Goya y la copia de sus obras, fundamentalmente dibujos, su personalidad fue siempre sospechosa de haber hecho copias para ser vendidas de forma fraudulenta, como parece atestiguarlo un testimonio antiguo de la duquesa de San Fernando, quien en recuerdo del viejo Goya, al que había conocido la dejó copiar cuadros de su colección, pero después de haber copiado dos bocetos de los "caballos de Velázquez" que fueron presentados en la Academia de Bellas Artes de San Fernando de 1836, la prohibió esta práctica en su casa. En 1956 una serie de dibujos goyescos conservados en la Hispanic Society de New York fueron atribuidos a esta pintora por López Rey y desde entonces el número de copias y variantes sobre modelos de Goya no han hecho más que incrementarse. (Mercedes Águeda Villar)


En esta exposición del Museo Lázaro Galdiano, comisariada por Carlos Sánchez Díez, resultado de una investigación realizada durante el año 2014 centrada en los dibujos de Rosario Weiss (2.XII.1814 - 30.VII.1843). 

Jardín del Museo Lázaro Galdiano

Vista del jardín desde la tienda del museo.