martes, 31 de marzo de 2015

Fuego Blanco.



Fuego blanco
La colección moderna
del Kunstmuseum Basel

Exposición 18 marzo - 14 septiembre 2015
    Edificio Sabatini. Planta 1                         


Biblioteca del Centro de Arte Reina Sofía


Edificio Jean Nouvel, terraza.
 

El Kunstmuseum Basel está considerado el primer museo público municipal de la historia del arte. Los dos ejes fundamentales de su colección están constituidos por obras que datan de los siglos XV y XVI por una parte y el arte de los siglos XIX al XXI por otra.

Con ocasión de las obras de ampliación del museo suizo, una selección de unas cien obras maestras del siglo XX se presentan ahora en el Museo Reina Sofía. La exposición propone no solo un recorrido por obras capitales del arte contemporáneo sino también un análisis de la historia y criterios que han forjado una colección que hoy se encuentra entre los más destacados fondos públicos de arte moderno y contemporáneo del mundo. 
 



La colección del Kunstmuseum Basel tiene su origen en las dinámicas sociales e institucionales de la ciudad de Basilea: por un lado en la iniciativa pública, a través de los organismos municipales que desde el siglo XVII iniciaron una colección ligada al presente; por otro, en la participación privada, mediante la contribución de destacados coleccionistas provenientes de la burguesía suiza que, a lo largo del tiempo, han cedido o depositado sus fondos personales en el museo.
 

 Wheat & Steak
Antoni Miralta
 


En ella se pueden percibir los gustos y criterios de quienes contribuyeron a su crecimiento, y vislumbrar un relato, homogéneo y a la vez fragmentario, que comprende importantes capítulos de la historia del arte moderno y contemporáneo.
 


Edificio Sabatini


La colección está ligada de manera íntima a la realidad suiza, a una visión del mundo propia del protestantismo, al auge de una burguesía activa en el ámbito cultural y a unso condicionantes territoriales y estéticos determinados.
 
 
 
Ese componente local queda acentuado con la inclusión de artistas suizos, lo que permite un relato en el que casos de estudio locales se complementan con los nombres más destacados del ámbito internacional.
 

Jardín interior


Las obras de arte del Kunstmuseum Basel llegan al Museo Reina Sofía
 

Así queda indicado en esta selección de dos obras de Arnold Böcklin y Ferdinand Hodler y la aproximación específica, respectivamente, al simbolismo y al lenguaje de vanguardia aplicado al género del paisaje, de particular calado en la tradición suiza.
 

 Ernst Ludwig Kirchner
Davos in Schnees,1923
 




Los fondos de arte del siglo XX del Kunstmuseum Basel cuentan con obras de primer orden relativas, principalmente, a dos periodos: las vanguardias históricas europeas de las primeras décadas del siglo y el arte procedente de Estados Unidos desarrollado durante la segunda mitad de la centuria, centrado de manera particular en el desarrollo de las prácticas artísticas posteriores al expresionismo abstracto.

 



Lovis Corinth
Ecce Homo, 1925


(Detalle)

El conjunto de obras cubistas que forman la donación de Raoul La Roche incluye obras firmadas por Picasso, Georges Braque y Juan Gris, que reflejan la evolución temprana del movimiento cuyas especulaciones visuales alterarían para siempre la mirada moderna. Pero esta sección encuentra su especificidad en la inclusión de tendencias que vinieron a matizar los postulados cubistas, desde la estética maquinista y la nueva rotundidad formal de Ferdinand Léger a las naturalezas muertas de los suizos Amédée Ozenfant y Le Corbusier, donde se muestra una nueva estética purista, destilada y cargada de una intencional frialdad arquitectónica.

lunes, 30 de marzo de 2015

Mathias Goeritz.




El retorno de la serpiente
Mathias Goeritz  
y la invención de la arquitectura emocional 


Centro de Arte Reina Sofía, mirador en la tercera planta.


Arquitectura emocional: la obra como estrategia

Mathias Goeritz (Danzig, hoy Gdansk, Polonia, 1915 - Ciudad de México, 1990) se formó en el Belín turbulento de entreguerras, en pleno ascenso del nacional socialismo. Durante el conflicto bélico y la posterior Guerra Fría cultural, Goeritz se forjó una personalidad múltiple, estando asignado como filósofo e historiador del arte en el Consulado alemán en el protectorado español de Marruecos, hasta su cierre en 1944, y posteriormente como pintor independiente en busca de su propia expresión, instalado después en España, desarrolló una actividad febril como promotor cultural empeñado en dar visibilidad internacional a aquellos artistas que experimentaban con el sintetismo abstracto bajo el nuevo horizonte de confrontación y bloques geopolíticos y culturales



Edificio Nouvel, visto desde la tercera planta.


Marcada por la defensa de la consigna bipolar de la libertad de creación, su actividad como artista y agitador se acentuó en México, a donde llega en el otoño de 1949. En este país  y en su breve lapso de tiempo Goeritz formula y condensa su práctica, teoría y estética bajo el nombre de arquitectura emocional, principio seminal presente en todo su trabajo y que no se restringe a la construcción de edificios, sino que se extiende a la pintura, la escultura, la gráfica o la poesía virtual. Uno de los aspectos más relevantes de la arquitectura emocional es que sirvió como dispositivo de la Guerra Fría cultural para confrontar el arte figurativo y de propaganda que a mediados del siglo XX predominaba en la escena mexicana.


Wheat & Steak, Tri-Uni-Corn / Trigo y Bistec / Trigo y Filete.
Antoni Miralta




Frente al rechazo de los realistas sociales, Goeritz encontró buena acogida en el gremio de los arquitectos, políticamente más conservador y con un potencial de encargos elevado propiciado por el auge constructivo del momento. Es a partir de entonces cuando el empleo de la escala monumental se erige en una de sus señas distintivas, opción estética y recurso representativo consustancial a las construcciones precolombinas y también emblema de los muralistas. De este modo Goeritz logra insertarse en el medio artístico mexicano con la formulación de un arte público diferente, desde un lenguaje sintético y soluciones geométricas asociado a la idea de modernidad y progreso económico.


Constelaciones




Sin embargo, su trabajo no se equipara a la noción de obra de arte total ( Gesamtkunstwerk), concepción romántica y operística del confluir de géneros artísticos, ni persigue el principio de integración de las artes entonces en boga, que ponía en diálogo a la pintura y la escultura con la arquitectura. En cambio, Goeritz promovió un arte estratégico, de agitación cultural, actuó como un constructor de especialidades donde establecer nuevas relaciones y sentidos y donde su arte de mediaciones sacudía instancias donde el arte y la práctica artística circulan y se validan, como el museo y la crítica (Museo Experimental El Eco), las formaciones artísticas y la galería (el grupo de Los hartos), la historia y los grandes sistemas de creencias (la serpiente y la pirámide, la cruz y la estrella de David). Acercarnos a su trabajo obliga a considerar una obra implicada con la agencia cultural, la cual intenta perturbar la subjetividad del espectador. El interés despertado hoy por los aspectos de circulación y recepción en el arte relacional, contextual y participativo contrasta con el desarrollo de esa modalidad creativa de mediación artística, esa estética de la conmoción con que Goeritz experimentó hasta su muerte.
 






Cómo funciona la arquitectura emocional: el corte, el doblez, el pliegue y la arruga

En la puesta en práctica y materialización del principio de arquitectura emocional Mathias Goeritz tomó algunas soluciones del campo del diseño industrial. Se trataba principalmente de recursos de repetición, como la elección de unidades modulares o la serie, cuya aplicación debía contribuir a su implantación en el imaginario social. Es así como Goeritz abordó y explotó un mismo motivo en distintos soportes y técnicas, de manera que ha lo largo de su trayectoria ciertos signos son constantes o se repiten reiteradamente: torres, pirámides, columnas o los trazos quebrados serpentinos. estos motivos acabaron erigiéndose en formas-signo, que pasaban de manera natural de la arquitectura a la serigrafia, de la escultura a la poesía virtual o de la pintura al diseño de objetos, desarrollando en esos tránsitos una estrategia de saturación similar a la utilizada por la propaganda. 




Pirámides, muros, umbrales y vacíos

Mathias Goeritz concedió al muro valor autónomo más allá de su función arquitectónica, síntoma, por lo demás, de su rechazo a la defensa del ángulo recto realizada desde las filas de la arquitectura funcionalista. En ocasiones sus muros se desplazan, se proyectan y convergen a partir de su desarrollo geométrico en el plano y en el espacio. En cuanto potencial superficie pictórica, en sus "muros" Goeritz relegó la figuración en favor de la monocromia; esto le servía para reforzar su posicionamiento teórico y estético frente a los muralistas y, con una voluntad épica y simbólica, reclamar la dimensión monumental de la superficie pictórica.
 

Mathias Goeritz
Animal herido,1951


Por el carácter absoluto que Goeritz confería a la escala, sus prismas triangulares y piramidales tendían a proyectarse hacia el firmamento en escala sobrehumana. Con motivo de la presentación de su trabajo al público europeo en la Galería Iris Clert: La pyramide mexicaine de Mathias Goeritz (París, mayo 1960), el artista fundió la idea de torre y pirámide, aludiendo así a un componente vernacular un tanto exótico, de raíz precolombina, a la vez que confería al icono de modernidad valores tradicionales.




Entre el repertorio de geometrías básica empleadas por Goeritz se encontraba la figura del cono, que por su estabilidad y sensación expansiva resultaba la solución volumétrica más adecuada para desarrollar la imagen corporativa de la empresa automovilística Automex. Mientras, reservaba el uso de la columna para reafirmar la imagen cultural del Hotel Camino Real, en cuyos espacios comunes se presentaban obras, de igual modo que en un museo.




Escrituras constructivas y poesía concreta

A Mathias Goeritz se le reconoce como uno de los precursores de la poesía visual, coincidiendo su propuesta y primeras manifestaciones, en 1953, con la aparición del concretismo poético impulsado, por un lado, por el Grupo Noigandres, en Brasil, y, por otro, por Eugen Gomringer desde Suiza.








La guerra fría comenzó en España

Entre 1941 y 1944, con la Segunda Guerra Mundial como telón de fondo y recién doctorado en Historia del Arte, Mathias Goeritz trabajó como profesor de alemán y como programador de actividades y exposiciones en el Centro Alemán de Cultura de Tetuán, entonces capital del protectorado español de Marruecos, y en su cercana filial de Tánger.
Tras el cierre del Consulado alemán viajó a España, instalándose en Granada, entonces centró su actividad en la pintura y en dar visibilidad al arte español de vanguardia, en especial a aquellos artistas que con sus obras constituían el más claro enlace entre el arte anterior y posterior a la Guerra Civil Española.

Topamos con los británicos. Paul Muldoon


Agnes Boulloche


 Con una obra tan prolífica como transgresora, Paul Muldoon (Portadown, Irlanda del Norte, 1951) contó ya desde sus inicios con el apoyo entusiasta de los poetas mayores en lengua inglesa, y ha sido confirmado como uno de ellos con premios como el Faber Award, el T.S. Eliot Award o el Irish Times  Literature Prize.
 
 El estilo ecléctico he ingenioso que siempre lo ha caracterizado alcanza la plenitud en Topamos con los británicos, que reconoce la cualidad onírica de sus imágenes, pero tiene también mucho de autobiográfico. En este libro se desdibuja la línea que separa la política de la vida, y se conjugan las relaciones de pareja con los acontecimientos históricos, o incluso se mezclan dentro de un mismo poema. En apenas unas páginas, el autor es capaz de viajar desde los lagos de Canadá hasta la castigada Irlanda rural de su infancia, pasando por la España de la Guerra Civil, donde recala para homenajear a Dalí y a Lorca.
Fiel a la mística de las palabras a la hora de la composición, Muldoon sabe enlazar por medio de saltos mortales las nociones más alejadas y en apariencia contradictorias, atreviéndose a conjugar disciplinas como la horticultura y la filosofía o la lingüística.
 
 Al igual que en una buena parte de su producción, la fuerza de este volumen reside en la facilidad del autor para ponerse en la piel de otros personajes y adoptar tanto su punto de vista como sus peculiaridades narrativas.
Así a lo largo de Topamos con los británicos, se oyen acentos tan diversos como el de un indio norteamericano, una bailarina de cabaret, o el de los escritores Carson McCullers, W.H.Auden y Louis MacNeice: un mosaico de voces en el que prima la del propio poeta, tan fértil como, a veces, perturbadora.



Agnes Boulloche
 

 Topamos con los británicos


 La zagala de Aughrim

En un afluente del Amazonas
un niño indio
sale del bosque
y comienza a tocar la flauta.

Imagina cómo me maravillé
cuando apagamos el motor fuera borda
y reconocí los compases
de La zagala de Aughrim.

-Lo que intenta -me explica Jesús-,
es hechizar a los peces
para que salgan del agua

con lo que fue la tibia
de un sacerdote
de una misión abandonada mucho tiempo atrás.

                                            P.M.


Agnes Boulloche


Topamos con los británicos

Nos topamos con los británicos en pleno invierno.
El cielo era lavanda

y la nieve azul lavanda.
Oía, mucho más abajo,

el borboteo de dos arroyos al confluir
(ambos estaban helados)

y -lo que es igual de extraño-, me oía
a mí mismo dando voces en francés

a través del claro
del bosque. Ni el general Jeffrey Amherst

ni el coronel Henry Bouquet
tuvieron estómago para nuestro tabaco de adelfa.

En cuanto al inusitado
aroma cuando el coronel sacudió su

pañuelo: C'est la lavande
une fleur mauve comme le ciel.

Nos dieron seis anzuelos
y dos mantas recamadas con viruela.

                                                        P.M.

 
Agnes Boulloche 



El zorro

Vaya revuelo
montaron anoche
los gansos
en la granja de John Mackle.

Me levanté y abrí
la persiana.
Tú yacías
tres campos más allá

en el cementerio
de Collegelands, en tierra
tan húmeda que, más que enterrado
estabas sumergido.

Eso fue hace un mes.
Veo tu rostro
abotargado de formol
por encima del barbero.

Pareces absorto,
como si te hubiera sorprendido
escribiendo dolorosamente tu nombre
con un lápiz de carpintero

en la tapa
de una caja de setas.
Dices: -Vuelve a la cama.
No es más que el zorro ese.

                                                   P. Muldoon


Agnes Boulloche 


                                              

Autor: Paul Muldoon
Título original: Meeting the British
 
Tradución y notas: Eduardo Iriarte Goñi, 2003
Ilustración cubierta: Tottenham St. Londres (detalle)
 
Diseño: Pepe Far
editorial: La Poesía, señor hidalgo
Nº de páginas: 131
 




Paul Muldoon


Agnes Boulloche


Y algo divertido para los amantes de los gatos.
 


Si tu gato  te masajea con sus patas, no es una muestra de afecto. Está comprobando posibles debilidades de tus órganos internos. Si tu gato te trae un animal muerto no es un regalo. Es una advertencia. Cómo saber si tu gato planea matarte es un hilarante compendio de chistes, historias, anécdotas e instructivas guías sobre mininos, salidos del mundo creativo de The Oatmeal.


Autor: Matthew Inman
Título original: How to Tell If Your Cat Is Plotting to Kill You

Colección Kili Kili
Astiberri Ediciones, 2014

Traducción: Óscar Palmer
Maquetación: Manuel Bartual

Nº de páginas: 132
 



viernes, 27 de marzo de 2015

Museo Nacional de Artes Decorativas. Madrid


Palacio de Cibeles. Calle Montalbán

 

 
El edificio es precioso, su función como Delegación de Hacienda...



  Museo Nacional de Artes Decorativas (MNAD)
Calle Montalbán, 12.
 

 
Siguiendo el ejemplo  del Victoria and Albert Muesum de Londres, ilustra la evolución de las llamadas "artes menores" (muebles, cerámicas, vidrio y textiles, etc.).

 

 Según se accede al interior, a la derecha, podemos ver una escalera de tipo imperial que conduce al primer piso.









 Habitación procedente de una casa valenciana del último cuarto  del siglo XVIII, decorada con más de  1.500 azulejos pintados. 
La separación entre los señores y los criados en las casas señoriales no fue drástica hasta el siglo XVIII, cuando se limitó la relación entre ambos. Por eso, sorprende que todavía en Valencia las paredes de las cocinas de las casas señoriales se decoraran con tanto cuidado, cubriéndose hasta el techo con azulejos esmaltados y pintados con trampantojos que, a modo de espejo idealizado, ilustraban la moda, los usos y las costumbres de la cocina y la mesa de las clases acomodadas levantinas.



 Esta sala es conocida como "la cocina valenciana" aunque en origen habría sido utilizada, más que como cocina, como lugar de recepción. Es una ventana abierta a la vida de finales del siglo XVIII en Valencia, pues en ella aparecen representados los útiles de cocina, los alimentos que se tomaban, los trabajos de los criados, la moda del momento, etc.



 En los preciosos azulejos se puede apreciar lo bien surtida que tenían la cocina los señores de la casa, no falta de nada.



La cocina, que perteneció a una casa palacio de Valencia de finales del siglo XVIII, situada en la C/ del Mar, nº 18, fue realizada en alguna de las fábricas de azulejos de la ciudad. Derribada tras la Guerra Civil, fue adquirida en 1941 por el Estado e instalada en el Museo en una sala realizada expresamente para ello. Su distribución fiel a la primitiva con sus 1604 azulejos.
 


En el panel principal se representan los preparativos para el "agasajo" o "refresco", reunión en la que se tomaban distintos platos dulces y salados, acompañados de bebidas frías y calientes, siendo el chocolate la más importante. 
Representa escenas de servicio doméstico: la señora de la casa supervisando la merienda (sorbetes de nieve presentados en una salvilla, dulces y chocolates en las mancerinas), un esclavo negro y otras gentes del servicio. La imagen de Nuestra Señora del Carmen con el escapulario del escudo de la orden, situada junto al pozo, hace pensar en una función protectora sobre el agua, aunque también puede hacer referencia a una devoción personal o al posible oficio de los navieros de la familia.
El suelo se cubría con una solería de losas rojas bizcochadas, sin esmaltar, que podían alternarse con otras decoradas. El ambiente se completa con muebles pintados levantinos y vasares y alacenas con cerámica de la segunda mitad del siglo XVIII y el siglo XIX.