sábado, 11 de marzo de 2017

Los muertos y las muertas. Ramón Gómez de la Serna (1888 - 1963)




La acción es la verdadera fiesta del hombre.
                                                                       Goethe, Pandora.    

¿Qué importa que el entendimiento se adelante, si el corazón se queda?
                                                                                                               Gracián, El Héroe. 



"Un jardinero persa, muy joven, suplicó a su príncipe:
-Encontré a la Muerte esta mañana. ¡Salvadme! Quisiera, por milagro, encontrarme en Ispahan esta tarde.
El generoso señor le proporcionó sus mejores caballos. En la tarde, el príncipe encuentra a la Muerte.
- ¿Por qué -le pregunta- hizo esta mañana ese gesto de amanaza ami jardinero?
- No le hice un gesto de amenaza -responde la Muerte-, sino de sropresa. Porque lo veía lejos de Ispahan esta mañana y debía llevármelo en Ispahan esta tarde." (Leyenda persa recitada por Cocteau)


 
Id tomando veneno hasta que os sepa bien. Amad la muerte si queréis ser vivos.
                                                                                                                    Suhwaradi

Medulas que han gloriosamente ardido,
su cuerpo dejarán, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, más polvo enamorado.
                                                  Quevedo

 

 La muerte servirá ahora para meditar en la vida, para preparar sus saltos como consejera de futuridad. Se subtituye inmediatamente alos que mueren, se recibe toda su carga eléctrica. las calaveras son como huchas agujereadas de las que se repartió el dinero entre los que siguen viviendo. La muerte se queda en la vida.

"Ni muertos ni vivos debe concernirnos la muerte: vivos, porque existimos; muertos, porque ya no existimos." Lucrecio


 

"Mi venida no fue ningún beneficio para la esfera celeste; mi partida no disminuirá su belleza ni su esplendor. Y, sin embargo, nunca he sabido el porqué de esta venida ni el porqué de esta partida."  Omar-Al-Khayyan

Cuando a Moliére, moribundo, le anuncian que ha llegado el médico, exclama: "Diganle que estoy muy enfermo y que por eso no le puedo recibir."


  
¡Ay, qué larga es esta vida,
que duros estos destierros,
esta cárcel y estos hierros
en que el alma está metida!
                                                     Santa Teresa


El médico espiritista

En Londres hay un doctor que cura consultando con el otro mundo. 
Parte de la base de que siempre entre los ya muertos ha habido uno que ha tenido la misma enfermedad que el enfermo que se presenta en la consulta...(Pág.157)


   

        
Autor: Ramón Gómez de la Serna.
Título: Los muertos y las muertas.

Colección Austral nº 308
Espasa - Calpe, S.A.
Nº de páginas 205



jueves, 2 de marzo de 2017

La vida en la tumba. Stratis Myrivilis (1892 - 1969)



"Conocer a los demas es sabiduría y conocerse a sí mismo, iluminación."
                                                                                        Tao Te Ching


 
Autor: Stratis Myrivilis.
Título: La vida en la tumba. El libro de la guerra.

Introducción, traducción y notas: M. Ramírez-Montesinos.
Ilustraciones: Kostas Grammatopoulos.

Colección Romiosyne nº 5.
Editorial Point  de Lunettes.
Nº de páginas: 292


(...) Así como Homero al cantar la Iíada glorifica la paz y no la guerra, S. Myrivilis denuncia la barbarie de la guerra, entonando un canto de paz, a la vida y al amor, que es lo único capaz de dar un sentido a la existencia humana. La obra expresa la angustia del hombre, que en primera línea de combate, espera día tras día la muerte pese a su ardiente deseo de vivir. Todos los sentimientos humanos, el amor los recuerdos de su vida anterior, la nostalgia, la belleza de la naturaleza y la amistad cercan cercan al guerrero para intensificar el dolor ante la presencia de la muerte y señalar lo absurdo y demencial de la guerra. Es el diario que durante la Primera Guerra Mundial, un sargento voluntario griego dedica a su amada desde la trinchera, en condiciones infrahumanas, frente a la montaña de Pisteri, en Macedonia, donde acecha el ejército enemigo formado por búlgaros y alemanes. M. Ramírez-Montesinos.


 Había también un grueso paquete de papel de estraza, atado en cruz por un cordel, del que ya me había olvidado. Al cortar los nudos, se desparramaron en fúnebre susurro un montón de cuadernos y un tocho de papeles escritos con letra clara y muy prieta. Y me vino a la memoria la antigua anotación, ya medio borrada, que había escrito a lápiz azul en el grueso cartón: "manuscrito del sargento Andonis Costulas". Tras sacar las cuartillas, dejé caer la tapa de la larga y estrecha caja. Era, realmente, un auténtico féretro  este pequeño baúl, y, en efecto, pertenecían aun pobre muerto estos papeles amarillentos y viejos, marcados por el cordel en sus cuatro extremos. Un muerto que intentaba hablar...(Pág.13)


 Un sargento voluntario de la tercera sección de la séptima compañía. Entonces, ¡qué viva y nítidamente se me vino a la memoria aquel estudiante alto, moreno, de rostro alargado y pelo crespo! Era un auténtico hombre, sensato y tímido como una muchacha. Fue presa de las llamas por error, cuando se depuraban las trincheras búlgaras, conquistadas por un cabo francés al servicio de la brigada de "fuego líquido", asignado a nuestro regimiento aquel día excepcional, ya que nosotros los griegos, técnicamente retrasados, no habíamos adquirido aún tales especialidades. El francés había recibido una puñalada en el vientre, asestada por un búlgaro oculto y, hasta su muerte, convulsionándose como un pez, seguía rociando, allá donde terciara, fuego liquido con la bobina de su dispositivo. En aquel momento, casualmente sató en la misma trinchera Andonis Costulas y fue devorado por las llamas...(Pág. 14)


 La hora temprana de la mañana rosada en que bajabas con tu paso corto al colegio y te esperaban las pequeñas alumnas con los ramilletes recién cortados de violetas. la blanca y luminosa hora del mediodía, cuando terminabas el trabajo con la sombrilla-guinda habierta como una flor-duende que difundía una luz roja alrededor de tu rostro. Te esperaba y cómo sonreían tus ojos castaños. La hora del atardecer, dorada y azul, cuando el sol caía y yo me impacientaba para ir a la roca marina de Fikiotrypa, par allegar a tiempo a la puesta de sol...  



domingo, 26 de febrero de 2017

Una taberna madrileña con vistas


Gourmet Experience Callao   Tse Yang Dimsum Club


 Cocina china, rollitos servidos en las típicas cestas de bambú


Elaborado en el propio restaurante.


En forma de rollitos, empanadillas o ravioli fritos o al vapor.


Taberna, terraza madrileña Puertalsol
















Carajillo bombón (el de Madrid: café, brandy y leche condensada)