miércoles, 22 de febrero de 2017

La idea en un signo. Colección Sánchez-Ubiria.



Centro de Arte Alcobendas

Del 15 de febrero al 6 de mayo de 2017
Entrada libre


La colección Sánchez-Ubiria está formada por dos importantes fondos: el primero está compuesto por producción material y artística de agunas tribus africanas y el segundo por obras de arte contemporáneo occidental. La exposición La idea en un signo toma prestada como título una cita del libro El pensamiento salvaje del antropólogo Claude Levi-Strauss para reflexionar sobre las presuntas relaciones entre un grupo de obras y otro.
 
 
Mascara femenina Okuyi. Punu, Gabón.

Las máscaras Okuyi fueron utilizadas en ritos  funerarios, de paso y agrícolas, representando a un espíritu femenino. La utilización del blanco fue un elemento común e inter-étnico entre diversos grupos de Gabón, como los punu, los vuvi, los fang, etc. Este tipo de máscara, paradigma de realismo y estilización al mismo tiempo, se utilizaba en danzas que bailaban los hombres sobre zancos en ocasiones festivas.

 
John Coplans (1920-2003) / Robert Mapplethorp (1946, Boston)



Figura bifronte. Lobi, Burkina Faso

 Este tipo de escultura, llamada bateba, estaba al servicio del adivino o curandero para la resolución de los asuntos planteados por sus clientes como curaciones, problemas famiares, económicos, etc. La bateba era una criatura mixta del cosmos, que combinaba la apariencia humana con poderes sobre naturales. Este tipo de esculturas, como muchas otras, era objeto de libaciones y ofrendas, de ahí la pátina sacrifical que representa.



Pareja de postes. Eket, Nigeria.

Los eket son un pequeño grupo étnico que vive en Nigeria. Los objetos eket son muy dificiles de encontrar porque, desde finales del siglo XIX hasta comienzos del siglo XX, los misioneros cristianos desarrollaron una dura y sistemática política de destrucción de la religión tradicional del pueblo eket y de toda representación en sus obras de carácter ceremonial.
Estos postes eket fueron, probablemente, utilizados como figuras de santuario que se colocaban para señalar el lugar donde se encontraba este.
 

Doble figura bochio. Fon, Benín.

Los fon viven en lo que fue el reino de Dahomey, hoy parte de la República de Benín. El arte fon está principalmente relacionado con objetos realizados para la realeza y la corte. No obstante, existieron otro tipo de objetos populares, llamados bochio, que estaban relacionados con el culto vudú. Algunos eran tallas antropomorfas que se llevaban como talismanes en los viajes, otros eran parejas de guardianes, masculino y femenino, que se colocaban a ambos lados de la vivienda con el fin de protegerla. Se los alimentaba con regularidad con nueces de kola y guisos de habichuelas, que se vertían en agujeros existentes en la cabeza y en el ombligo, y se les ofrecían sacrificios vertiendo sangre de pollo por los mismos orificios. Se considera que estas sustancias son las que le dan el poder al bochio.


Cerradura de vivienda. Bambara, Mali.

Esta cerradura, de tamaño excepcionalmente grande, es una escultura equilibrada y de composición geométrica. La superestructura que corona la cabeza puede hacer alusión a una máscara de la sociedad kono. Si fuera así indicaría que los habitantes del recinto guardado por esta cerradura estuvieron relacionados con un linaje asociado a kono, una de las agrupaciones iniciáticas más importante de los bambara.
Las cerraduras en África Occidental tuvieron una función simbólica y social, ofreciendo una información de rango, creencias, oficios y otras realidades, como en Europa la tuvieron los elementos heráldicos, presentes en puertas y fachadas. Los bambara y los dogón fueron dos de los pueblos que más desarrollaron el lenguaje y la producción de las cerraduras. 
  
Puerta de granero. Dogón, mali.

Concebidas como forma de proteger la entrada a los graneros, las puertas dogón fueron también protectores espirituales que debían representar elementos importantes para el linaje al que pertenecían. En este caso, observamos la representación de personajes, sin duda ancestros, fundadores de un clan. El animal central, un cocodrilo, fue entre los dogón símbolo de prosperidad y de fertilidad.

sábado, 11 de febrero de 2017

Cuentos populares del Mediterráneo. Ana Cristina Herreros




"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo". Voltaire




Este libro de cuentos propone al lector un viaje por las culturas orales del Mediterráneo. Una travesía que comienza en el estrecho de Cádiz, puerta y puente entre el Atlántico  y el Mediterráneo, y que avanza por las diferentes regiones que lindan con este mar: primero españolas, francesas e italianas, para continuar hasta países ya remotos para nosotros en la península de los Balcanes y Grecia, llegar a los confines de Europa, en Turquía. Luego abordar las costas de Asía hasta llegar al norte de África.
 


  
Autora: Ana Cristina Herreros
Título: Cuentos populares del Mediterráneo

Biblioteca de Cuentos Populares Ediciones Siruela
Ediciones Siruela, S.A.

Edición 2007
Nº de páginas: 230 
 





El peral de la tía Miseria
(Valenciano)


La tía Miseria era una mujer vieja, muy muy vieja. Pero ella no quería morirse. Por eso, después de pensárselo muy bien, se fue a ver al Señor para pedirle un favor.
-¿Qué quieres? -le preguntó el Señor cuando la vio delante de él.
-Mira, Señor, es que tengo un peral en el corral, que es lo único que tengo, y lo cuido mucho. Pero todos los chicos vienen y me cogen las peras y me dejan sin ninguna a mí, que tanto trabajo me da. Por eso, yo querría que todo el que se suba a él no se pueda bajar en castigo por su glotonería y mala fe.
Al Señor, que la vio tan vieja y tan inofensiva, le dio lástima.
-Esta bien, eres muy vieja y poco mal o ninguno le puedes hacer andie. Así que te concedo lo que me pides. No bajará nadie que de duba a tu peral a menos que tú lo bajes.
La tía Miseria se volvió a su casa.
Entre tanto en el infierno, el demonio, que estava viendo quién le faltaba, le dijo a la Muerte:
-Escucha, ya es hora de que vayas a buscar a la tía Miseria, que ya ha vivido bastantes años y ha llegado la hora de que se venga al infierno con nosotros.
En esto que llega la Muerte a casa de la tía Mideria y le dice:
-Ale, préparate para venirte con nosotros, que ya es hora. Eres demasiado vieja y te toca.
La tía Miseria, mostrándose afligida, le respondió:
-Si ese es mi destino, me iré contigo. Pero, para el viaje, quisiera llevarme unas peras por si me entra hambre. ¿Te importa subirte a ese peral para cogerme un puñado de peras? Las compartiré contigo... 
 

 

sábado, 4 de febrero de 2017

Charo Vaquerizo




Centro Cultural Anabel Segura
Avda. de Bruselas,19. Alcobendas




Cóndolas vencianas. Óleo / tela.

Visiones urbanas

Producir una emoción instantánea, al primer golpe de vista, eso es lo que intento conseguir r las obras, no importa cuáles sean mis motivos para intar un cuadro.
 

Skyline of New York. Metrópolis. Óleo / lienzo.

(Detalle)



Hay en la mayoría de mi pintura una fluctuación entre la abstracción y la figuración. Partiendo de manchas de colores que tienden a lo figurativo, me pongo a sugerir la realidad profunda que subyace en lo representado, que está más allá de lo que ve el ojo distraido o ausente, de modo que el cuadro dea una revelación.

Lluvia sobre Cibeles

Cuatro torres. Tela / madera.



Mediante la técnica y el lenguaje plástico, trato de despertar la impresión que me produce la ciudad. El entorno cotidiano de la ciudad es el lugar de tránsito donde todo acontece, permanece o cambia. Observo la vida que transcurre en ella y la interpreto en el cuadro, buscando el significado del apaerente caos urbano.

Brooklyn al atardecer.
 
Florencia mágica.



Atmósfras en la Gran Vía. Óleo / lienzo.



Aunque la gran urbe rebosa de personas, en mis obras la figura humana rara vez se presenta de forma autónoma, sino inmersa en su atmósfera poblada de iconos: coches, farolas, semáforos, señales del tráfico, que la pueblan y que transmiten sentimientos de melancolía, soledad, silencio, emociones y magia.  Charo Vaquerizo
 


viernes, 27 de enero de 2017

La casa sosegada. Antonio Gala




"El corazón del hombre que no teme es igual que un espejo: no apresa nada, no rechaza nada; todo lo recibe, pero no lo conserva."

"El orden perfecto haría del mundo un cementerio."

"El amor ha de traer consigo cierto desbarajuste."

"Mí corazón fue lo primero que huyó hacia ti; al resto de mi cuerpo y de mi alma le fue fácil seguirlo."




 Es el lubricán: la hora que se confunde el perro con el lobo, el lobo con el can. Anochece. Es la hora de la tregua. Todo en la naturaleza se dispone al descanso. La luz que enfrenta a unos seres con otros ha cesado; ha cesado la lucha, sólo quienes se desenvuelven en la noche se están incorporando. Los humanos, en las ciudades más o menos grandes...(El lubrican. Pág. 7)


Para haber un dios sólo (en esto están de acuerdo las principales fes) quizá se ofrezcan demasiadas maneras de adorarlo. Y quizá todas serían buenas si se mantuviesen en sus justos límites, uno de los cuales es que acaso Dios no pretenda ser adorado. Porque ninguna creencia religiosa es la afirmación de una realidad, sino la dudosa aproximación a un misterio...(Todas las religiones. pág. 21)


No sé dónde he leído esta vieja fábula india. Había un ratón que le pidió a un mago que lo salvase de su pánico a los gatos. Fue complacido y transformado en gato. Pero comenzó a tener miedo del perro; para salvarlo, a instancias suyas, el mago lo transformó en perro. Pero, como perro temía a la pantera, y el mago lo convirtió en pantera, con lo cual comenzó a temer al cazador. El mago entonces lo volvió de nuevo ratón. "Porque al que tiene alma de ratón -le dijo- nadie le quita el miedo." (El miedo. Pág. 31)




"Hay que conceder una amnistía total a las culpas pasadas, nuestras o de otros; dejarse de lamentaciones y resentimientos. Esa balumba yace encerrada en un baúl que nos abruma. Como las infinitas cuerdecillas que inmovilizaban a Gulliver en el País de los Enanos...(Vivir y no vivir. Pág. 49)

"El Arte es la expresión de lo que, sin él, no podría expresarse."

"En la bolsa de la soledad cabe mucho equipaje."

"Vivir es un misterio del que participamos y que somos: un misterio que sólo se realiza ahora y aquí."

Es sorprendente que una cultura hedonista como la nuestra, en la que el placer como modo de vida es lo que justifica, cultural ya que no moralmente, su capitalismo, llegue hacer tan desdichados a sus hombres. La prisa y la agresividad se han constituido en los protagonistas de este encierro, del que todos aspiran de palabra a salir y nadie sale...( El desasosiego. Pág. 165)


  


 
Autor: Antonio Gala
Título: La casa sosegada

Editorial Planeta, S.A.
Edición 1998
Nº de páginas: 261



lunes, 16 de enero de 2017

El barco ebrio y otros poemas. Arthur Rimbaud (1854 - 1891)



Nuestra causa es un secreto dentro de un secreto, el secreto de algo que permanece velado, un secreto que sólo otro secreto puede explicar, es un secreto sobre un secreto que se satisface con otro secreto. (J' far-al Sâdiq, sexto Imán)





Jean Nicolas Arthur Rimbaud (Charleville, 1854 - Marsella, 1891). Poeta francés, adscrito unas veces al movimiento simbolista, junto a Mallarmé, y otras al decadentista, junto a Verlaine. Destacó pronto en el colegio por su precocidad. En septiembre de 1870 se fugó de casa por primera vez.

Verlaine, a quien había enviado algunos poemas, le invitó a París. rimbaud llegó con un poema, "El barco ebrio", quizás la mayor expresión de su genio visionario, que impresionó profundamente a su anfitrión. Rimbaud y Verlaine iniciaron rápidamente una tormentosa relación sentimental. En París, se integró enseguida en el círculo literario del club zutista y escribió el Album zutique.
 


 Autor: Arthur Rimbaud
Título original: Poésies - Illuminations - Une saison en enfer

Traducción: Carmen Morales & Claude Dubois
Ilustraciones: Alicia Martínez

Editorial: Nórdica Libros, S.L. 
Edición 2010

Edición bilingüe
Nº de páginas: 138
 



Sensación

En las tardes azules de verano, iré por los senderos,
picoteado por el trigo, a pisar la delicada hierba:
soñador, sentiré su frescor entre mis pies,
dejaré al viento bañar mi cabeza desnuda.

No hablaré, nada pensaré:
mas, el amor infinito me subirá hasta el alma,
me iré lejos, muy lejos, cual bohemio,
por la Naturaleza,-feliz como una mujer.
                                                                        (Marzo, 1870)


         

 El mal

Mientras los escupitajos rojos de la metralla
silban todo el día por el infinito del cielo azul;
y escarlatas o verdes, cerca del Rey que de ellos se mofa,
caen como plomo bajo el fuego los batallones;

mientras una locura espantosa tritura
y reduce a cientos de millares de hombres a un montón de humo;
-¡pobres muertos! en verano, en la hierba, en tu gozo,
¡Naturaleza! ¡Oh, tú que a estos hombres concebiste con santidad...!

-Existe un Dios, que se ríe de los manteles adamascados
de los altares, del incienso, de los grandes cálices de oro;
que con el arrullo de hosannas se duerme,

y se despierta, cuando unas madres, recogidas
en la angustia, y llorando bajo sus viejas tocas negras,
le dan una perra gorda liada en su pañuelo.
 

 

 Soñando para el invierno

En invierno, viajaremos en un pequeño vagón rosa
con cojines azules.
Estaremos bien. Un nido de besos locos descansa
en cada rincón mullido.

Cerrarás los ojos, para no ver, por la ventana,
gesticular a las sombras de la noche,
esas rabiosas monstruosidades, populacho
de demonios negros y de lobos negros.

Después sentirás tu mejilla rasguñada...
Un besito, cual loca araña,
te correrá por el cuello...

E, inclinado la cabeza, me dirás: "¡Busca!"
-y nos tomaremos el tiempo de encontrar a ese animalito,
tan viajero... 
                                                    (En un vagón, 7 de octubre del 70)



 

El durmiente del valle

Existe un hoyo de verde donde canta un río
que alocadamente cuelga en las hierbas jirones
de plata, donde el sol, desde la montaña altiva,
luce: un pequeño valle que espuma rayos.

Un joven soldado, la boca abierta, la cabeza desnuda
y la nuca bañada en el fresco berro azul,
duerme; tendido en la hierba, bajo las nubes,
pálido en su lecho verde en el que llueve la luz.

Con los pies entre los gladiolos, duerme. Sonriendo
como sonreiría un niño enfermo, echa una cabezada:
Naturaleza, acúnalo cálidamente: tiene frío.

Los perfumes ya no estremecen su nariz;
duerme al sol, la mano sobre su pecho
tranquilo. tiene dos agujeros rojos en el costado derecho.
                                                                                         (Octubre de 1870)






El barco ebrío
                                                        (Fragmento) 

Cuando iba bajando por los impasibles Ríos,
sentí que ya no me guiaban los sirgadores:
unos Pieles-Rojas gritones que habían tomado por diana
tras clavarlos desnudos en postes de colores.

Carguero de trigo flamenco o de algodón inglés,
todas las tripulaciones me eran indiferentes.
Cuando aquel alboroto acabó con mis sirgadores,
los Ríos me dejaron ir donde yo quería.

El pasado invierno, yo, más sordo que el cerebro de un niño,
¡corrí por las furiosas corrientes de las mareas!,
y las Penínsulas, por el mar desgajadas,
no han conocido caos más triunfal.

La tempestad bendijo mis desvelos marítimos.
¡Diez noches bailé, más ligero que un tapón de corcho,
sobre el oleaje, al que llaman eterno embrollador
de víctimas, sin añorar el necio ojo de los faros!

  

 
La teoría social de la conspiración...es una consecuencia de la desaparición de Dios como punto de referencia, y de la consiguiente pregunta: "¿Quién lo ha reemplazado?". (Karl Popper)